Las propiedades curativas que se le atribuyen al Jade consisten principalmente en:
- Poseer la capacidad de regular las afecciones del riñón (el Jade recibió su nombre del latín “lápiz Nephrictus”, que significa “piedra urinaria”).
- Combatir el cansancio, la fatiga, la ausencia de energía y el stress.
- Aliviar dolores de espalda y de ciática.
- Relajar calambres y contracturas.
- Curar cólicos.
- Equilibrar el sistema nervioso.
- Ayuda a los problemas cardiacos normalizando el funcionamiento del corazón.
- Aliviar las enfermedades oculares.
- Proteger a los niños de las enfermedades.
- Promover una gestación y parto feliz, sin complicaciones.
- Regular los trastornos menstruales.
- Fomentar la superación de la depresión.
- Estimular la actividad sexual.
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